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¡Oiga usted, no sea basura!

Hablar del medio ambiente es un tema que me gusta y aunque no suelo manifestarlo mucho, sí es un concepto por el cual me interesa que las personas lo discutan, no para algo malo, sino al contrario, conocer sus puntos de vista, sus anhelos o los propósitos que quieren lograr con el cuidado de la biodiversidad, porque es una información que nos compete a todos y no debemos ser ignorantes ante lo que ocurre a nuestro alrededor, el imponente llamado que la naturaleza le está haciendo al hombre.

Residuos en las calles principales de Pamplona. Foto tomada por: Maryury Jiménez

Y es que, cuántas veces no nos hemos encontrado en la calle, en el parque, en los campos y en cualquier otro lugar donde estemos, la envoltura de un dulce, un frasco vacío, cualquier par de bolsas plásticas que se las lleva el viento hacia el olvido y demás elementos que la convierten completamente en desechos, basura como tal. Simplemente debemos reflexionar de todo lo que vemos, escuchamos y hablamos de la contaminación, porque realmente la basura somos nosotros mismos, los seres humanos que no somos capaces de reciclar las cosas que compramos y en lugar de ello, lo que solemos hacer es botarlo, por el simple hecho de que decimos, “ya no sirve para nada” cuando en realidad, aún se puede hacer mucho con esos elementos.

Desechos en zonas públicas de Pamplona, Norte de Santander. Foto tomada por: Maryury Jiménez.

Pero aquí me surge la pregunta, ¿Por qué somos así?, ¿Por qué no podemos ser empáticos completamente con el medio ambiente y demostrar nuestro sentido de pertenencia por preservar los recursos que nos ofrece? Por eso mismo, hoy en día estamos sufriendo los estragos invernales y las sequías que se presenta en varias regiones del mundo, pues quién diría que en el mismo río de la ciudad de Pamplona suele manifestarlo, cargando montones basuras, arrastrando con todo lo que se encuentre, cuando en realidad debería estar limpio, pero ni siquiera las autoridades ambientales ni la misma comunidad del sector hacen el deber de mantenerlo aseado, en lugar de eso, ignoran por completo como otro caso más.


Contaminación del Río Pamplonita. Foto tomada por: Maryury Jiménez

A todo esto y mucho más, con respecto a no cuidar el medio ambiente que es el que nos proporciona alimentos, agua y demás, significa no tener amor, pertenencia, ni mucho menos, cultura ciudadana. Sí bien es cierto y como ya sabemos, los recursos naturales en todo su sentido son limitados, pero tenemos la mala costumbre de decir que no lo son. Las agroindustrias, la ganadería, las empresas multinacionales y demás, son los principales dañinos que están destruyendo todo, dejando un lamento en los seres vivos y especialmente en los animales quienes la habitan y sufren por la pérdida de su hogar.


La ciudad de la neblina como es conocida Pamplona, Norte de Santander, se puede apreciar por montones las colillas de cigarrillos, plásticos tirados en el parque, cuando casi a diario las mujeres aseadoras desde la madrugada están recogiendo y limpiando, pero al cabo de un par de horas transcurridas está sucio nuevamente, aquí es donde vemos la irresponsabilidad de la mayoría de los estudiantes, siendo una ciudad conformada mayormente por el estudiantado ya que se viene con el fin de algún día llamarnos profesionales, pero algunos olvidamos que el aseo hace parte de ese nombre profesional.


Basuras en la Calle Real, Pamplona, Norte de Santander. Foto tomada por: Maryury Jiménez.

El medio de comunicación Caracol Radio, en una entrevista a Humberto Pisciotti, alcalde de Pamplona, mencionó que la ciudad genera 1.500 toneladas mensuales llegando directamente al relleno sanitario. Asimismo, convirtiéndola en otra ciudad más del país que no recicla debidamente y que sus desechos son arrojados en zonas verdes como también en las calles, sin implementar ni tener en cuentas los códigos sanitarios ni las del medio ambiente.

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